Contradicciones

Salta sobre mi lengua y cabalga mis entrañas.

Que bien te sienta el calor de mis sábanas.

Creías que nunca rezarías a mis Dioses y hoy están aquí, dándote azotes.

De rodillas y sin frenos. Tú me lames y yo te entretengo.

Juego con mi lengua en tu infierno. Gime, gime y prometo que vuelvo.

Sudor y sexo lento.

Bien dentro.

Recorro con mis manos tu culo firme. Mis dedos, no van a rendirse.

Uno, dos y tres, intenso. Acelero deseos sobre tu cuerpo.

Húmedo y fuego.

Contradicciones entre mis manos y tus besos.

Contracciones de sexo eterno.

Hasta el fondo, con ganas y sin miedos.

No te libras en estos versos.

Ahora solo nos falta hacerlos nuestros.

Sólos tú, yo y el sexo.

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Cicatrices de guerra

Un plano corto retrata mis heridas de guerra.

De guerras perdidas en tu entraña.

De entrañas vacías y ojos llorosos.

De ojos llororos que imploran ver un nuevo día.

De un nuevo día que nace en tus labios.

De labios carnosos color café vespertino.

De cafés vespertinos y noches eternas.

De noches eternas buscando una Luna.

De una Luna que mece mis miedos.

De mis miedos que explican mis versos.

De mis versos que rajan mi alma.

De mi alma que sangra por dentro.

De dentro, de donde nace, de donde duele.

De donde duele me hace más fuerte.

De fuerte, crezco y crezco.

De crecer…este plano corto retrata las que ya son mis cicatrices de guerra.

Pides guerra

Saboreo el último trago de cerveza en mis labios fríos.

Me miras.

Posas tu mano en mi pierna y yo ya sé que pides guerra.

No me ha hecho falta más de un día para saber que tus ojos inocentes esconden escenas ardientes.

No me ha hecho falta más de un beso, para saber que hoy, voy a gemir en tu infierno.

Me retas con mordiscos provocadores, a sabiendas, que cuando me encienda no habrá freno que me detenga.

Sigues.

Me miras fijamente y sonríes. La sonrisa de jn ángel, el cuerpo del diablo.

Rozas tu pecho en mi mano, accidente voluntario y me susurras que ya estoy tardando. Que hay ropa que va sobrando.

Te hago caso y me destapo. Libero mi cuerpo y mis miedos. Doy rienda suelta a mi fuego.

Lengua que recorre tus versos, arriba y abajo por todo tu sexo.

Te excitas al verlo. Muerdes tu labio y juegas con mi pelo.

Me aprietas contra tus muslos y me pierdo. Quiero que tu gemidos sean mi credo.

No me contengo.

Con todo lo que tengo voy a tu encuentro, bien dentro.

Bailes de salón y ningún freno. Humedad, amor y besos.

Solos tú, yo y el sexo.

Tus pupilas

Me primavero en tus lunares y me pierdo en tus pupilas.

No conozco mejor hogar que tus labios rojos cuando sonríes.

Muero en tu pelo y tránsito por el río que forman tus pechos hasta llegar a tu ombligo, y allí, duermo tranquilo.

Susurro versos de poetilla en tus oídos, creyéndome el mejor escritor del mundo por dedicarte cuatro líneas.

Sonríes, complaciendo mis entrañas, sabiendo que mis abrazos golpearán primero, justo en el centro, al lado del corazón.

Dibujas con tus caderas sinuosas curvas que hacen que mi cabeza se vuelva loca y mi piel se subleve.

Guerra entre mis neuronas y mis instintos. Siempre gana el animal que llevo dentro y que te encargas de alimentar.

Somos tan animales, tan irracionales…

Tanta pasión…

Juegas contra mi

Partes con ventaja.

Usas mis ganas contra mi.

Y, sabes que hay cosas que no puedo decir.

Juegos que no debo dejar fluir.

Llegas, rompes todo y te vas.

Con tu sonrisa pícara de medio lado.

Esa que guarda heridas por un lado

y noches eternas por el otro.

Golpeas fuerte, intenso, dentro,

para luego, con voz inocente, decir lo siento.

Habitas mentes ajenas como si fueran tu hogar.

Deshaces la cama en imaginaciones etéreas que luego no dejas tocar.

Apuestas a la ruleta del desconcierto.

Y, estoy en lo cierto,

si te digo que,

en todas las jugadas siempre pierdo.

Ni tan

Ni tan negro, ni tan futuro.

Dogmas que nacen de mentiras repetidas una y otra vez.

Ni tan blanco, ni tan diablo.

Palabras rimbombantes que enmascaran disparos al pecho.

Ni tan necio, ni tan inteligente.

Dedo abajo que sacrifica sueños .

Ni tan iluso, ni tan creido.

Enfermo de ganas y lleno de miedos.

Ni tan certero, ni tan etéreo.

La mente clara y la cabeza alta.

Ni tan altivo, ni tan humilde.

Quien quiera peces ya sabe que se tiene que mojar.

Ni tan directo, ni tan esquivo.

Disfrute usted de cada segundo antes que se lo roben.

Ni tan volador, ni al hoyo.

A buen entendedor, sobran lineas.

Ni tan claro, ni tan poeta.

A gustito en prosas sin sentido.

Ni tan vivo, ni tan crucificado.

A gustito en prosas con mensaje.

Ni tan cuerdo, ni tan loco.

De noche

Ya es noche cerrada y solo oigo coches.

Autobuses que llegan a paradas interminables llenas de gente robotizada.

Aspiro aire, lleno mi pecho.

Suena música en mis auriculares. La música de siempre.

Veo gente, suena una guitarra.

Los ojos se me nublan inexplicablemente.

Todo se para.

Nada importa ya. Nada acontece.

Todo lo luchado, todo el esfuerzo no ea nada en este instante.

Suena la batería a todo volumen.

Ni el estribillo más pegadizo puede despertarme.

Pienso en todo pero solo se ve blanco.

Imposible centrar una estrofa que me explique esta sensación.

Medio feliz, medio triste.

Orgulloso y decepcionado conmigo mismo.

Dicotomía mental sale por mi nariz al expirar.

Vuelven los buses, la gente y los coches.

Solo ha pasado un segundo.

Solo ha pasado una vida.