Desubicado

Me desubico a cada latido que que me sale por la boca. Me desequilibrio.
No intentes comprenderme si no sabes habitar en el caos de unos pensamientos irregulares, dicotómicos, dispares.
Cambio de opinión y no por eso miento. Mejoro, o al menos lo intento.
Nazco cada día en una cama blanca que me recuerda a mi madre. Muero a cada noche entre versos sangrantes que no hablan de ti, pero si te definen.
No intentes entenderme si no vienes en son de paz, si buscas guerras entre sábanas y treguas mal pactadas entre café y café.
Busca mis besos entre letras y abrazos entre mis metas. No finjas sorpresa. Soy caos y vendetta.
Dame un mano y te tiendo mi brazo. Para lo que necesites, solo silba.
Crezco entre miedos y experiencias que forjan y afianzan valores inculcados por los míos. Mis lobos, mis guías.
Reproduzco una y ota vez esa canción que forman las enseñanzas del día a día. Casi forman una oración a Dioses paganos que habitan mis cosmos.
No intentes comprender el batir de las alas de este Fénix acostumbrado a perder. No lo intentes si no quieres arder en mis infiernos.
Vivo en palabras mal paridas de vientres vacíos, de bocas mentirosas que solamente sueltan pequeñas verdades.
¿Y qué quieres que te diga? Mis verdades, son solo mías y ellas me guían.

Juegos

Juegos de fuego en camas ajenas.
Mucho tiempo esperando ese momento.
Una midara, dos cuerpos y el firme convencimiento de una noche de sexo eterno.
Tenías mucho que enseñar y yo wstaba sediento de aprender.
Sólo hizo falta un susurro, una leve voz cerca del oído.
– Hoy no te libras-
Y yo, que no quería librarme.
Suave como em acero tu cuerpo esbelto.
Turgencia en el pecho húmedo de saliva ardiente.
Sólo es un juego inocente.
Y aquello tenía de todo, menos inocencia.
Recorriste mi cuerpo con tu lengua hasta llegar al premio gordo.
Y te tocó, doy fé de que te tocó.
Pasaban los momentos y los grados no hacían más que subir, igual que mis ganas de fluir.
Juntos ya, entramos en éxtasis.
Dentro, muy dentro.
Embestidas intensas en tu cielo.
– No me contengo-
Y un poco más infierno.
Me diste todos y cada uno de tus placeres y yo, los recibí como se merecen.
Fluidos confluyendo en el momento certero.
Te quieros encubiertos por el sexo.
Me subiste a los altares, a la cima de tus cuerpos.
Y allí, te arrebaté todos tus miedos.
Uno tras otro, diluidos entre sudor, gemidos y besos.
-Hazme llegar que yo te recompenso-
Y entre todo eso, gritos y gritos de placer extremo.
Toma todo de mi, juega, disfruta del momento.
Y juntos.
Al unísono.
Ardimos en el infierno.

Vivo

Vivo en tendencia suicida.
Me gusta transitar en el alambre.
Me enamoré de un sueño eterno.
Y perdí el norte en mis entrañas.
Vivo en continuo aliento.
En lento caminar del eco.
Tras la muerte buscada.
Tras helado infierno abortado de palabras.
Vivo en el Fénix de mi cuerpo.
En familiar anhelo de pechos ajenos.
En mensajes embotellados.
En criptogramas dibujados por mano desconocida.
Vivo en corazones que no conozco.
Me gusta navegar entre incertidumbre.
Enamorado de lágrimas y sonrisas.
Y gané mil batallas a mis noches.
Vivo en tangos inexactos.
En desafinos varios de mentes cansadas.
Tras la sonrisa al debe.
Tras las montañas de pechos turgentes.
Vivo entre deseos inconfesables.
Entre un tal vez y el nunca que todas las noches me repito.
Entre diversiones inertes.
Muerto en cenizas.
Vivo para resurgir un día más.
Para aletear con fuerza mis llamas.
Para gritar a medio pulmón.
Bate tus manos para dibujar una nueva sonrisa.

Fénix de nuevo

Escribo estas lineas sin la necesidad de que sean leídas pero con la certeza de que serán escuchadas.
¿ Cómo cerrar un libro si todavía no ha sido abierto?
Doy palos de ciego en el camino de la vida, decidiendo, sobreviviendo.
Dando pasos firmes pero llenos de incertidumbre, de incógnitas, basándome en experiencias que ni siquiera sé si son certezas.
Herida.
Desgarro pensamientos que recorren cada neurona, que se abren paso en una mente cansada, alejada del ruido aunque envuelta en el bullicio de la rutina.
Los analizo, los disgrego y pienso; ¿ para qué este tormento? ¿Merecen los días este trayecto?
Me detengo.
Miro a mi alrededor y veo sufrimiento. Batallas perdidas y vidas sin fundamento.
Planes establecidos por agentes externos, borregos al matadero.
Pienso.
Pequeñas luces en este infierno. Ejemplos de vida, valores internos. Historias que me hacen creer de nuevo. Peleas contra marea y viento, contra lo correcto.
Cicatrices.
Nuevas energías que fluyen, aire nuevo que recorre este cuerpo. Fénix que renace de nuevo más fuerte, desde el averno.
Fuego.
Baten alas de duelo, miradas a los ojos, sinceros.
Lo siento por todos aquellos que me deseaban infierno.
¡Hoy, no me detengo!

Pierdo mi norte

En el bucle infinito de tus ojos pierdo mi norte, mi sentido y mi porte.
Me dejo llevar por bocanadas de tu aliento cierto, por tu invierno y tu sexo.
A veces no te entiendo.
Si subes, si bajas, si me das un remiendo.
Me das tu mano para salvarme de tus juegos, y, cuando te confío mi verso, me dejas caer a los infiernos.
No comprendo.
Me quieres pero de lejos, de lado, de menos.
Me odias entre besos, abrazos y otros gestos.
Intento descifrarte, de veras que lo intento.
Pero solo me encuentro acertijos cubiertos de guiños pícaros y risueños.
Me esfuerzo.
Sigo tus pasos como un perro sigue su dueño.
Te lamo heridas que otros provocan cuando dejas volar tu imaginación y tu ropa.
Miénteme de una vez y dime que te importo.
Si no, solamente, ya, loco.

Bruja

Creas lunas en mi pecho y las meces con tu nana de lluvia.

Sale de tu boca llena de vida y se esparce por los universos que tú sola creas con tus miradas.

Discusiones entre estrellas por ver quien te alumbrará esta noche.

Lo que no saben es que te iluminas sola.

Que subes al cielo de mi boca y, allí, pegas un salto mortal que me destroza.

Me deja seco, me provoca.

Mientes a mis miedos solo por diversión y juegas con ellos a vestirlos de valor.

Agitas tu varita para que se agite mi corazón.

Bruja.

De las que usa su escoba como una guitarra para cantar canciones de Carlos Sadness.

De esas que sólo tu entiendes pero que a todos contagias.

De las que sólo suenan bonito cuando tú las cantas.

De las que se atrincheran en mi mente y tarareo cuando te pienso.

Digo Bruja porque Diosa se te queda corta.

Como corta es mi mecha cuando me enciendes.

Cuando me tocas y me quieres.

Cuando me llenas de tu magia, Bruja, y me vences.

Guerra entre sábanas

Vamos a desnudarnos los cuerpos y a matarnos a besos.

Apuesto a que esta noche no duermo.

Descubro entre sábanas tu fuego y créeme, estoy que me quemo.

Hace mucho que te espero, que me pierde tu pecho.

Que dibujo escenas de sexo en mi memoria y masturbo mis sueños con deseo.

Atento.

Miro tu vientre y deslizo mi cuerpo.

Llévame al infierno y allí, goza conmigo como si fuera eterno.

Mírame a los ojos y pídeme uno, dos o tres dedos.

Impaciente enfermo, busca medicina.

¿Doctora, que tengo?

Ganas de fiestas entre tus piernas.

Subes y bajas, saliva, sudor, tuyo entero.

Exígeme que cumpla tus perversiones y deseos.

Mentes calientes que piden tregua a sabiendas que hoy, acabará en guerra.

Baja tu escudo ante mi lanza y prepara tu bandera.

Ondea tus bragas pidiendo clemencia.

Hoy conquistaré tus tierras fértiles con mi lengua.

Amor incierto

Rozan palabras estos labios tristes acostumbrados a huir.

Mentiras que acarician miedos y miedos que atemorizan sonrisas.

Pérdida.

Caricias guardadas en el baúl de los sueños, que se tornan pesadillas si no te tengo.

Pequeños gestos.

Rutinas de amor incierto.

De falsas molestias y lágrimas naciendo.

No hay fuego.

Ni versos.

Ni finales de cuentos.

Sólo dolor intenso.

Clavado en un pecho muerto. Necrosis de pasados eternos.

Ni un beso.

Sin sexo.

Ni un sentimiento.

Palabras que intentan salir entre tanto lamento .

Ya no puedo.

Ni quiero, ni debo.

No más tiempo.

Minutos y horas llorando heridas en verso.

No tengo remedio.

Ni una palabra, ni un abrazo; no hay arreglo.

Hoy.

Ya no te quiero.

La rutina

Ni necesito.

Ni quiero saber.

Y como no hay más ciego que el que no quiere oir.

Hoy, decido no sufrir.

Camino sin aliento y por el camino ya ni me entretengo.

¡Qué miedo!

A mi alrededor gente que no entiendo.

Cabezas vacías en cuerpos esbeltos.

Rascas en la superficie y nada nuevo.

Corro desnudo al viento.

Veo caras de aburrimiento.

Rutinas diarias para bolsillos vacíos.

Sonrisas sin personalidad, me niego.

Lo siento pero no puedo.

Ni necesito.

Ni quiero.

Ni sueño.

Ni perro.

Sólo soy yo, un pequeño trilero.

No me representan

No me pidas que sienta unos colores que has manchado.

No me pidas que sienta una bandera de la que te has apropiado.

No me pidas que me sienta español cuando recortas en sanidad.

En educación.

No me pidas que sea español cuando robas y robas.

Cuando mis abuelos no llegan a fin de mes.

Cuando te llenas los bolsillos con dinero del dependiente.

Cuando vendes armas a quienes señalas.

No me pidas que adore tu patria cuando no respetas los derechos de los distintos.

No, mientras seas tan hipócrita de defender una carta magna con la que te limpias el culo.

No me lo pidas mientras te de miedo la democracia y no me dejes votar.

Mientras me digas de donde me tengo que sentir o que pensar.

No me pidas que sea de un país en donde valen más los bancos que las personas.

En donde un hogar es un lujo.

¡No me representas!