Vivo en despedidas

Vivo en continuas despedidas.
En libros cerrados que intento abrir una y mil veces.
En aeropuertos que huelen a hasta luegos.
Sueño el día en que no tenga que dejar atrás.
No encuentro mi sitio.
No soy de ninguna parte.
No tengo a nadie y nadie me tiene a mi.
No dejo entrar, daño para no tener que dañar.
Vivo en continuas idas y venidas.
En estaciones vacías con trenes que dejo escapar.
Amar está prohibido por decreto y hoy, decreto que mi soledad no es más que culpa mía.  Coraza de abrazos al debe.
No dejo pronunciar mi nombre, me alejo.
Vuelo sólo sin dolor, sin mirar atrás, sin recordar antiguos versos.
Me escapo de todo y de todos, no me mires a los ojos.
No son lagrimas de pena, son lágrimas de valentía.
De dejar hogar, de rebeldía.
De cansancio acumulado por correr sin saber andar.
De nadar contracorriente. Por los que no están.
De ser de ninguna parte.
Vivo en continuas despedidas.

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