Cobarde (II)

La palabra persona se te queda grande, enorme.

Tú, que prometías futuros certeros, sólo has dejado noches fugaces y un fuego que estuviste a punto de avivar, del cual, temiste que te quemase.
Quizás sólo seas un triste cobarde y no un cabrón malnacido.
Puede que no tuvieras valor de formar un maremoto en mi cama por temor a ahogarte.
O simplemente no fuiste capaz de involucrarte en un viaje a ninguna parte con final feliz.
Tú, que todo lo podías de boquilla,
que eras el capitán, el jefe, el delantero que todas las mete.
Tú, el mismo que llama a las tres de la mañana implorando un perdón que no llegará.
Tú, que has perdido tu norte, tu palabra y tu credibilidad.
La palabra hombre se te queda grande, enorme.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s