Amanecer

Viajabamos entre cuatro paredes a mundos inventados.
Planetas en donde el tiempo corre veloz.
Dijiste, – coge las horas con tu mano-.
Y yo, obediente acaricié cada minuto en tu regazo.
Sábanas en vuelo y risas entre orgasmos.
Conversaciones infinitas y sonrisas eternas.
Transitábamos mares de vicio con una pequeña barca construida de complicidad.
Remos bien sujetos para navegar en círculos alrededor de ti.
Pies fríos y botellas vacías.
Filosofábamos sobre lo divino; lo humano lo ponían nuestros cuerpos.
Besos y más besos entre presente y futuro.
Caminábamos de la mano entre guiones de películas de Tarantino.
Hipotetizábamos sobre los por qués, los cuandos y…mejor te como.
Sorprendiamos al amanecer con ojeras y felicidad.
Contábamos estrellas mientras te susurraba que en todas tus vidas me había enamorado de tí.
Sonreías y llevabas tu mano a mi cara para leer mi mente.
Y en ella viste lo que nadie vio.
Deseos de por siempre a tu lado, venga lo que venga, pase lo que pase.
Y allí estábamos, retorciendo una vez más el tiempo.

Páralo, que no corran esas manecillas del reloj, córrete tú.

De la nada

De la nada.
Sin esperar nada a cambio.
Sin importarte que mis pies fueran de otro reino.
Apareciste.
Llenaste mis ganas a medida que se vaciaban las cervezas.
Jugaste con mi seria sonrisa entre palabras.
La hiciste tuya y, justo ahí, la convertiste en la mejor de mis poemas.
Alejaste cofres cerrados y los cambiaste por noches en vela.
Hiciste de mis ojeras, alegría.
De la nada.
Sin esperar nada a cambio.
Sin importarte que mis alas decidan volar por cada cielo.
Apareciste.
Me miraste con ojos claros, color de mi atlántico.
Abriste tus puertas con ganas y hambre, y yo, entré como si lo esperase toda la vida.
Amenzaste mis miedos y condenaste el hastío de una vida alejada de los focos.
Cambiaste mi norte por tu brújula que siempre señala hogar.
Tú, bruja morada que lanza hechizos a los que no me puedo resistir.
De la nada.
Sin esperar nada a cambio.
Sin importarte que impregne tus sábanas de mi.
Apareciste.
Aventurera, fuerte, sensible.
Mostrándome que la vida es lo que pasa mientras no buscas.
Con esa sonrisa de niña buena que a nadie engaña.
Y aquí estamos.
Caminando sin rumbo. Sin pretensiones. Sin ganas de abrir los ojos ante este regalo.
Sin ganas de dormir, pero, con todas las ganas de soñar.

Un mordisco

Desliza tus manos por mi pecho y siente este corazón ardiendo.
Prende mi fuego y humedécelo con besos.
No necesito más que un mordisco, una caricia y tu cuerpo.
Mis entrañas necesitan ser saciadas por ti.
Endulza estos labios deseosos de guerra.
Enreda mi mente como solo tú sabes hacerlo.
No tardes si es para siempre.
No te olvides si no vas a volver.
Pero haz de esta noche todas mis noches.
Que la luna se muera de envidia al verme brillar en tu cama.
Que las estrellas sigan brillando con la energía que desprenden tus embestidas.
Ven. Ven a mí, dulce tormento.

Remiendo

Pienso, remiendo y me repienso.
Transito sendas mentales,
metáforas de ideas que no logro abarcar.
Viaje sin retorno hacia el fondo de mis miedos.
Rompo barrotes hechos de dogmas,
de verdades mal paridas que me limitan.
Mi mente a la deriva, a contrapedal.
Del cielo al infierno y vuelta a empezar.
Puntos suspensivos       …
Construyo, derribo y me reconstruyo.
Cimento mis cenizas con coraje,
risas, puñaladas y esperanzas varias.
Pisoteo y bailo sobre mi tumba.
Me respeto vivo, la muerte, ya vendrá.
Sin miedo y muchas palabras,  así llego.
Con todo por gritar y mucho silencio que romper.
A pecho descubierto, a verso abierto.

Equilibrio

Entre luces y sombras.
Un sí y un no.
Equilibrio de la balanza, entre miedos y deseos.
Juré no volver a aquellos sitios en los que fui feliz y aquí estoy,  faltando una vez más a mi palabra.
Respiro con dificultad, dejando ir mi vida en cada bocanada, en casa suspiro.
Luchando contra demonios que yo mismo creo.
Peleando contra lo que he sido.
Veo pasar los instantes que vivimos, película en blanco y negro, con sus luces y sus muchas sombras.
Diálogos convertidos en clichés, rutinas que matan la estabilidad de vivir en el alambre.
Suicidas con tendencia a sobrevivir cada día.
Retales de remiendos y cicatrices que forman la más bonitas de las sonrisas al viento.
Corazones que laten arrítmicos al son de sentimientos contradictorios,  perdidos entre el quiero y el puedo, entre el hoy y el mañana.
Partituras desafinadas que evocan labios cuarteados de decir te quieros sin nombre, amores de papel mojado.
Nada que decir, silencios que gritan ganas. Furia contenida entre mis costillas que dicen más que muchas miradas de esos locos enamorados, que por no tener, no se tienen ni a ellos.
Miro mis manos.
Dibujo un nuevo horizonte con ellas, escalo madrugadas y cabalgo días de dolor y hambre, de rutinas y lágrimas.
Dibujo paisajes con olor a tierra mojada y reproches olvidados regados con soledad buscada.
Y en ellos, crece y crece, por fin, un nuevo sol.

Huesos desenterrados

Llegaste sin avisar, sin hacer ruido.
Con el sigilo de un lobo.
Con el silencio de la noche.
Desenterraste mis fríos huesos y los abrazaste.
Ofreciéndome el calor que se me había arrebatado.
Amamantado mis miedos para hacerlos despaparecer.
Confieso que no te esperaba.
No cabías en mis esquemas y los rompiste en dos.
Sin dudas y sin contemplaciones.
Desataste vendavales dentro de mi, llevando mis ruinas lejos, donde ya no podían dañarme.
Cicatrizaste mis labios cuarteados de insuflarme ganas y limpiaste mis ojos negros de la sal de lágrimas derramadas.
Tomaste mi mano muerta y la llevaste a tu pecho,  con tus latidos reviviste sentimientos que yacían inertes en algún baúl olvidado en el desván de mis caricias.
Azuzaste mis ejercitos en busca de batallas pasadas ganadas al tiempo que me servirían para renacer de cenizas mojadas.
Llegaste sin avisar, sin hacer ruido.
Y así, en silencio, te quedaste para siempre.

Vivencias

Encuentro versos en besos de alcobas cerradas.
En el palpitar de los días.
En latitudes trasnochadas.
En fórmulas mágicas de brujas olvidadas.
Enfadado con la vida, que no por puta, es barata.
Murmuro entrañas de experiencias pasadas.
Vivencias alocadas en rutinas sobrellevadas.
¡Qué puta esta vida despellejada!
Rememoro momentos.
Abrazos pagados a cuenta e intermitencias de amores eternos.
Consejos paternos.
Subidas al cielo y caidas sin paracaídas al averno.
¡Qué mierda no poder vender recuerdos!
Suceden unos tras otro en película sin argumento.
Necesito retomar el vuelo.
Juego con mi mente y me hago trampas, me miento.
Fluyo de nuevo y despierto.
¡Vaya viajecito por el infierno!

Vivo en despedidas

Vivo en continuas despedidas.
En libros cerrados que intento abrir una y mil veces.
En aeropuertos que huelen a hasta luegos.
Sueño el día en que no tenga que dejar atrás.
No encuentro mi sitio.
No soy de ninguna parte.
No tengo a nadie y nadie me tiene a mi.
No dejo entrar, daño para no tener que dañar.
Vivo en continuas idas y venidas.
En estaciones vacías con trenes que dejo escapar.
Amar está prohibido por decreto y hoy, decreto que mi soledad no es más que culpa mía.  Coraza de abrazos al debe.
No dejo pronunciar mi nombre, me alejo.
Vuelo sólo sin dolor, sin mirar atrás, sin recordar antiguos versos.
Me escapo de todo y de todos, no me mires a los ojos.
No son lagrimas de pena, son lágrimas de valentía.
De dejar hogar, de rebeldía.
De cansancio acumulado por correr sin saber andar.
De nadar contracorriente. Por los que no están.
De ser de ninguna parte.
Vivo en continuas despedidas.

Luna

Ya estás aquí Luna.
Tú que creas mareas, bailas mis ritmos y me conviertes en lobo.
Ya estás aquí Luna.
Apareces en noches en guerra, te escapas al amanecer y eres musa de mil poemas.
Ya estás aquí Luna.
Reina de la oscuridad, hacedora de historias y romperdora de tabúes.
Ya estás aquí Luna.
Tú que guardas mia secretos, guías mis designios y acunas mis miedos.
Ya estás aquí Luna.
Que me acompañas hace más de mil noches, que recuperas tu trono y reinas sobre los mares.
Ya estás aquí Luna.
Señala mi norte, infúndeme valor y marca mi camino.

Impersonal

Entre contradicciones navego.
Dicotomía mental que nace de una fuerte propensión a seguir mis valores y la necesidad de romper con todo.
Sociedad que te obliga, preestableciendo comportamientos ruines siendo estos, los menos sociales de todos.
Luchas titánicas contra todo y contra todos. La soledad del guerrero. La paz del olvidado.
Intentando comprender todo lo que me rodea. Necesaria explicación a este mundo de cuerdos.
Cuanto más avanzo más me pierdo. Cuanto más caigo, más me levanto.
Errores sin perdón y aciertos que no sirven para nada.
Batalla de ego y orgullo que sólo trae desgracia.
Hombre de ninguna parte que busca su hogar.
Hoy, la ilusión ya no nace de dentro, nace del dinero. De cuatro likes mal contados que nacen de pantallas impersonales que otrora, guiaban personas.
¿ Qué tendrá este tiempo que no para?
¿ Qué tendrá el amor que hoy es un bien de lujo?