Tus lunares

Que bonitos tus lunares cuando se muestran libres en tu cuerpo.

Que bonitas tus caderas cuando se mueven al son de tu sonrisa.

Que bonitas tus maneras cuando se aseguran ser eternas.

Que bonitas tus certezas cuando piden guerra.

Tras muchas caidas y lágrimas hoy muestras cada cicatriz al mundo.

Orgullosa de ellas, sin temor a ser juzgada.

Vives queriendote como nunca nadie lo hizo, respetándote y amando cada constelación que se dibuja en tu vientre.

Triángulo de estrías, seguridad y verso que combina a la perfección con el que forman tus braguitas en tu cuerpo.

Cuadratura del círculo que forman tus labios sobre los míos. Tus certezas y mis miedos. Tus ganas y mi sexo.

Historia de cuerpo presente y amor sin medida.

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Medias verdades

Humo, fuegos de artificio, mentira pensada.

Calibraste cada paso, pensaste cada palabra, y yo, ingenuo por amor, caí en todas y cada una de tus trampas.

Engaños, juegas conmigo. Trilero.

Marcas tus cartas y repartes , llevándote la mejor parte, y yo, sabiéndome perdedor, agacho la cabeza y asumo la derrota una y otra y otra vez.

Medias verdades, pequeñas faltas continúas.

Falsos abrazos de apoyo y puñales en mi espalda, sueños quebrados en tus labios, y yo, roto por dentro una vez más, lloro certezas que un día tuve.

Ellos mienten

Ellos mienten, tú te los crees.

Prenden la chispa de tu odio, y tú, como un borrego defiendes lo indefendible.

Te dejas cuidar, siendo oveja, por el lobo.

Tomas las calles en su nombre, discutes sim razón ni cabeza.

Apoyas asesinos, mentirosos, ladrones por una bandera.

Pero espera, sus impuestos los pagan en otro país.

Viven lujos que ni tú sueñas y, mientras, tu vecino en la calle con sus pequeñas.

Te roba quien viene de fuera, lo primero nosotros, las mujeres exageran, ni feminismo ni machismo.

Estoy harto de tu cuñadismo.

María llora la perdida de su hija a manos de Pedro. Carlos está en el paro y se da al alcohol junto a Pablo. Pablo en el bar se queja de que los negros le quitan el pan…historias de cada día, y mientras, te miran los de arriba.

Nos mean por encima y dicen que llueve.

Recuerda, no somos más que plebe.

Cuando

Cuando volver no es la solución.

Cuando cuentas las horas para volver a irte.

Cuando la cárcel es casa.

Y la casa ya no está.

Mentiras, faltas y decepciones.

Todas y cada una de aquellas pasiones.

Que se apagaron en cada beso.

Que ya no se avivaban con sexo.

Cuando tu pelo no es hogar

y tus labios ya no me llaman.

Cuando alivia llegar a casa y no estás.

Cuando el desamor ha sido la única solución.

Ya no te espero

Para ser sincero.

Ya no te espero.

Volaste a otros cielos.

Con mi corazón enfermo.

Pisoteaste mis sueños.

Te reiste de mis miedos.

Y triste, ya no te huelo.

Lágrimas de sangre son mis anhelos.

Y tu vuelta, recubre mis deseos.

Debo salir a por ti o muero.

Quererte o quererme es el duelo.

No me miro al espejo, no me atrevo.

Por si en mi reflejo te veo.

Abandona por favor mi cuerpo.

Mi mente, mi alma y mi sexo.

No quiero más tu veneno.

Necesito decirme que hoy, de nuevo, me quiero.

Fulgor

Y de repente, una sonrisa.
Te miras al espejo y te sorprendes tranquilo.
Ya no sangra la herida.
Ya no supura el alma.
Respiras a pulmón abierto, recogiendo aire eterno y suspirando sencillos versos.
Mirada profunda, sincera, sin rencor.
Pies que levitan a diez centímetros del suelo y que guían tu camino.
Fulgor.
Renacer de cenizas más fuerte, sin temor.
Alas desplegadas al viento en busca del destino todavía no escrito y que, escribirás con tesón.
Amor.
Pequeñas gotas de empoderamiento y pasión. Brillante combinación.
Un paso tras otro, tiempo ganado al reloj.
La muerte espera en el fin del sendero, pero, llegaré despeinado y loco, sin caballo, caballero. Sin cenizas, fuego.

Cuentas pendientes

Amores apagados

y sexo pendiente.

Vicio contenido en palabras con dobles sentidos

y guiños furtivos de domingo.

Bocados al debe

y orgasmos en el haber.

Inexplicablemente unidos,

literalmente cachondos.

Peligrosas intenciones

de sueños húmedos desbocados.

Cuerpo del deseo.

Delito en tus caderas.

Fuego contenido bajo tus bragas a punto de avivarse con la gasolina de mi lengua.

Tic tac de reloj

esperando al fulgor.

Atardece en tu pecho una vez más, atesorando ganas hasta un nuevo amanecer.

Promesas de festines futuros,

de cuerpos duros.

Promesas selladas al cielo:

‘ Como te vuelva a ver, no me contengo’